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marzo 08, 2013

Siguiendo con los cuestionarios, acudimos ahora a Leo Maslíah. Es otro escritor que ha publicado a lo largo de nuestro marco temporal, y que además lo ha hecho en las dos orillas. Sus respuestas invitan a reflexionar en torno al propio cuestionario, a preguntarnos por los límites y las posibilidades de nuestras propias preguntas.


 Cuestionario: Leo Maslíah 


Dentro de las obras de los autores uruguayos y argentinos que comienzan a publicar narrativa a partir de los años noventa:

  • ¿Cuáles te parecen más relevantes y cuales te gustaron más? ¿Por qué?

Creo que la pregunta es imposible de contestar —no sólo por mí, sino por cualquiera—, ya que «los autores uruguayos y argentinos que comienzan a publicar narrativa a partir de los noventa» no es algo susceptible de ser conocido por nadie. Hay demasiada gente que publicó, y creo imposible que nadie tenga acceso a todos los libros, revistas (la mayoría, «subterráneas»), blogs, etc., donde lo hicieron autores uruguayos y argentinos (sobre todo argentinos, que son muchos más). Yo puedo nombrar algunos autores (seguro que me olvido de muchos) que creo muy buenos, como los uruguayos Teresa Puppo, Pablo Casacuberta y Herman Klang, y los argentinos Mateo Ingouville y Roberto Gárriz, pero creo que en relación a la pregunta planteada lo más importante a subrayar es que el panorama que cualquiera puede tener sobre esto es necesariamente muy parcial y que, además, los mecanismos que llevan a que lo que escribió alguien tenga o no cierta repercusión son muchos, son totalmente independientes de la importancia intrínseca de las obras, y están —quizá más que en otras épocas— sujetos a la disminución de la «comprensión lectora» de quienes manejan las editoriales de más recursos. Creo muy verosímil, por lo tanto, que hasta a la gente que esté especialmente atenta al trabajo de los nuevos autores (no es mi caso) se le pase muchas cosas que podrían haberle resultado mucho más importantes y significativas que las que podría elegir para nombrar entre las que leyó.


  • ¿Cuáles son tus criterios para evaluar estas obras y autores?

No tengo ninguno que sea explicitable y creo malsano tenerlo. Los criterios se hacen en la propia lectura y van cambiando de acuerdo a lo que se va descubriendo. Sólo gente deshonesta o que entienda poco de lo que lee puede contestar responsablemente esta pregunta.


  • ¿Cuáles te parece que han sido los criterios de las editoriales para publicar durante este período?

No sé... Por suerte en los últimos años surgieron editoriales chicas que vienen publicando bastante narrativa uruguaya nueva (no sé cómo pueden sostenerse) con un espectro muy amplio de propuestas, pero en los noventa había menos posibilidades, aunque se leía más; hoy en día en todas partes hay muchos más libros que antes, pero no se lee casi nada; podés encontrarte con mucha gente que festeje la publicación de libros, que vaya a las presentaciones, que abogue por la lectura, que defienda la producción literaria nacional, etc., pero que no lee nada; es más, podés encontrar también escritores que no leen nada.


  • ¿Te parece que hay elementos de novedad o ruptura en estas obras?

Este cuestionario es muy marquetinero y creo que no se adecúa a la materia que quieren investigar, por eso nuevamente tengo que salir por la tangente: creo que ruptura hace mucho que no hay en ningún lado; de todos modos, si hubiera, no tendría ningún efecto porque no habría quien la entendiera como tal. Novedad —hablo sobre lo que creo que está pasando en general; no en los autores que mencioné— creo que sí hay, en el sentido de que está surgiendo una cantidad de gente que escribe sin tener la más remota noción sobre el potencial de la palabra y las posibilidades de la expresión literaria; gente que en comparación con los autores de décadas como las del cincuenta, sesenta y setenta es casi semianalfabeta, pero que escribe sin la impostura que podía caracterizar a los autores de esas generaciones anteriores. En aquellas épocas podías encontrar a muchos autores que sabían disimular su falta de imaginación (o de algo que decir) con todo tipo de recursos literarios; ahora, el ancho de banda de la dimensión simbólica perdió la mayoría de sus frecuencias y hasta la vacuidad viene unívoca.

11 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Maslíah me representa. Si se presenta, lo voto.

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    1. Fernández de Palleja, ¿por qué te representa?

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    2. puedo contestar yo a esa pregunta? jeje

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  3. RS: No, no podés. Lo harías a tu manera, me importan los modos.
    Lucía: Me gustaron las respuestas, pienso parecido.

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  4. Siempre donde este metido el personaje decadente,mediocre y sombrio de sanchiz hace q todo sea una pseudo intelectualidad de mierda, siempre se les da vida a gente fracasada y sin talento...asi estamos

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  5. no entender como funcionan las redes sociales habla bien de un sujeto y bastante masl de quien se pretende un experto en una materia ?¿ poco desarrollada e inocua. tildar a masliah de irracional y pararse desde ese lugar para pegarle es una imbecilidad importante. adjetivar de esteril una idea, o las respuestas, cuando estas te metieron el dedo en el ojete y fecundaron tu vientre haciendote parir una postura que apenas mueve un pelo del bigote del fosil, es, terraja.

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  6. el cuestionario es un vómito robótico. Bastante hizo maslíah en contestar

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    1. Buenas,

      Te importaría argumentar esa opinión? Por si sola no aporta mucho si pensás que el cuestionario se podría cambiar en algo.

      Saludos,
      Federico

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  7. "...ahora, el ancho de banda de la dimensión simbólica perdió la mayoría de sus frecuencias y hasta la vacuidad viene unívoca." Esa frase final es para mí una síntesis lapidaria de la actualidad y merecedora de loas y medallas. Creo que la forma, un tanto críptica por momentos, hace que se malinterprete como un ataque directo a las nuevas generaciones de escritores, cuando en realidad, para mí, es a lo simple que es hoy tener el mote de escritor, o la etiqueta. Después de ver cómo Cavani, Julio Ríos y hasta alguna muñeca inflable de Tinelli editan derrochando árboles y tinta, personalmente, no tuve más que compartir esta frase que da cuentas también, en parte, de mi visión. Yo también soy un "escritor" de esta generación, nací en 1988, nunca edité nada (todavía respeto a los eucaliptos, claramente equivocado).
    Tengo esa misma visión postrera; sin embargo, hace poco, venía leyendo a faulkner en un cutsa y se sienta un tipo un par de asientos adelante, me mira cómplice y esgrime "somos dos, este país está mejor de lo que pensaba" mostrándome un ejemplar nuevo de Requiem para una mujer.

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    1. Piter, es una excelente lectura la tuya. Quizás sí esté atacando la etiqueta de escritor y no a los escritores en sí.

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